El barrio de Santo Domingo es, para nosotros, el mejor lugar de Oaxaca para empezar el día caminando. Entre las campanas del templo, los vendedores que acomodan flores en las escalinatas y el olor a pan recién horneado que sale de las puertas laterales, hay un puñado de lugares donde nos gusta parar antes de llegar a abrir la cafetería. Aquí les dejamos cinco, todos a menos de diez minutos caminando de Alcalá 214. Es un barrio que despierta temprano y despacio, sin prisa, y caminarlo antes de las nueve de la mañana sigue siendo, para quienes vivimos aquí, uno de los mejores momentos del día.
Cinco paradas para el desayuno
- El puesto de memelas de doña Tere, en el mercado de la Merced. Llega desde las siete de la mañana con su comal de barro y una olla de asiento que huele a manteca de rancho. Sus memelas de quesillo con salsa de pasilla son, para muchos vecinos, la definición misma de desayunar bien en Oaxaca. Si llegan antes de las ocho, todavía van a encontrar lugar en la única mesa de plástico que pone junto al puesto.
- La nevería de la esquina de Alcalá. No es exactamente un lugar de desayuno tradicional, pero su nieve de leche quemada a las nueve de la mañana, sentados en la banca de cantera frente al atrio, es una de esas costumbres de fin de semana que nadie en el barrio se pierde. Prueben también el sorbete de guanábana si el de leche quemada se les agota, cosa que pasa casi siempre antes del mediodía.
- La panadería de la calle Reforma. Aquí compramos el pan de yema que después servimos en la cafetería los domingos. Llegan hornadas frescas cada hora y siempre vale la pena esperar los cinco minutos que toma que salga la siguiente charola. Los sábados, además, sacan unas conchas de café que combinan perfecto con lo que servimos en barra.
- El comedor de la tía Licha, atrás del templo. Un comedor de apenas dos mesas donde sirven un caldo de gato que reconforta hasta en los días más calurosos, además de un chocolate de agua espumado a mano con el molinillo de siempre. Solo abre entre semana y hay que llegar temprano, porque el caldo se acaba rápido y no vuelven a hacer una segunda olla.
- El tianguis dominical de la Plazuela. Solo los domingos, un puñado de puestos improvisados ofrece tamales oaxaqueños envueltos en hoja de plátano, atole de granillo y empanadas de amarillo recién salidas del comal. Conviene llegar antes de las diez, cuando todavía hay variedad completa y las filas no le ganan a la paciencia de nadie.
Después del recorrido —o antes, si prefieren empezar con café— los esperamos en Alcalá 214. Está a un costado de estas cinco paradas, así que pueden hacer del desayuno completo una sola caminata por el barrio que más queremos de esta ciudad. Y si alguno de estos lugares cambia de dueño o de horario, como pasa a veces en el centro, cuéntennos en el mostrador: nos encanta actualizar esta lista con lo que ustedes van descubriendo.